(pos)conflicto armado



Si has vivido o has sido testigo de alguna injusticia relacionada con el (pos)conflicto armado (desplazamiento forzado, desaparición forzada, secuestro, terrorismo de Estado, paramilitarismo, insurgencia, narcotráfico, desmovilización, restitución de tierras, derecho a la verdad de las víctimas, entre otras), relátala aquí:

7 comentarios:

  1. Colombia es un país cuya historia ha sido marcada por la violencia en muchos escenarios, dichos momentos han tenido como protagonista el sufrimiento, el abandono, la impotencia la intranquilidad, entre otros.Desde la Guajira hasta el Amazonas, en todo el territorio colombiano en la época de la violencia y tristemente en la actualidad se siguen evidenciando la destitución de tierras.
    Un buen día, el campesino labraba su tierra (sin ocasionar ninguna ofensa)para su supervivencia y aún más para llevar a la mesa de cualquier colombiano los productos del campo. Encapuchados con armas para disparar al mismo pueblo, llegaron de sorpresa, sin avisar; inmediatamente el temor y el pánico se apoderó del indefenso campesino. Los integrantes de los Grupos Subversivos querían ser atendidos inmediatamente y de la mesa del campesino se brindaba todo lo mejor para ellos, una vez servidos; su objetivo era extorsionar al humilde campesino. Él solo podía hacer lo que ellos pidieran, pues todavía pareciera aún que se viviera en aquellos días de injusticia donde las consecuencias recaen sobre el pobre pueblo que solo es una víctima de la violencia nacional. No contentos con esto, fueron capaces de quitar lo único de lo cual ellos vivían, con lo cual se daban el sustento; sus preciosas tierras del campo, arrancando de las manos de los campesinos las ganas de salir adelante, sueños e ilusiones. Entonces, ¿qué les esperaba?; deambular por muchos terrenos a veces sin un peso para comer, con esposa e hijos emprendían una pesadilla llena de incertidumbre, abandono y desconsolación.
    Ésta es la historia que vivieron y que viven muchas familias colombianas.

    Autor: CS

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    1. Profesor, Cordial saludo.

      La publicación anterior la realicé a las 9:33 am, no obstante, la hora que coloca el blog a la publicación es de 3 horas atrás.

      Gracias por su atención.

      Autor: CS

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  2. Mi madre y su familia vivieron en el municipio de Saboya,Boyaca ;en una finca con grandes extensiones de tierra;ellos tenían una vida "acomodada";mi abuelo la administraba y ademas era un campesino reconocido en su pueblo;trataba con muchas personas y realizo negocios con varias incluyendo a uno que otro paramilitar;cuando mi abuelito fallece ,deja a su familia llena de deudas;los deudores buscan a mi abuelita;ella no tenia como pagarles;así que los obligaron a dejar su hogar ;mi abuelito había comprado la finca con un "contrato de palabra" lo que agravo la situación.
    Mi abuelita busca refugio en Tunja con un hermano y llega allí con mis tíos ,unos pocos animales y enceres domésticos,mientras que mi madre se quedo en su pueblo para terminar su educación secundaria.
    Mi familia tuvo que empezar de cero y aun no ha logrado recuperarse del todo.

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  3. La historia que voy a contar se desarrolla en San José del Guaviare, cuando tenia entre 4 a 6 años hace mas de 16 años, mi madre decide comprar una finca en vereda la cual era controlada por la guerrilla y con cero presencia del estado. Recuerdo que no paso mas de un año para que con frutos de los cultivos de coca lográramos tener una vida relativamente buena, obviamente durante este tiempo nada fue color de rosa. Todo esto acabo cuando al parecer el gobierno intenta erradicar los cultivos ilícitos y la guerrilla empezó a reclutar jóvenes y a cobrar mas impuestos. En menos de dos meses ya los vecinos de las fincas aledañas si no se habían ido los habían asesinado eso si nunca se sabia quienes mataban a quienes, unos días pasaban las caravanas de grupos armados guerrilleros otros que ni se sabia a que grupo pertenecían. Recuerdo lo que le paso a doña Mirian una mujer ya entrando en sus 50 año que por vender la mercancía a otro grupo ya que la pagaba mejor la mataron por no seguir ordenes de no seguir haciéndolo. Tambien la de doña Alba que le mataron los hijos el frente de ella y luego terminaron con ella solo porque uno pertenencia a los paracos según rumores. Vivimos el terror de estar en un enfrentamiento y solo poder meternos debajo de las camas, ver rezar a los que estaban cerca sin poder hacer nada, afortunadamente no paso de solo un tiroteo de un par de horas sin heridos ni bajas, todos sucedió de la siguiente manera, eran mas de las tres de la tarde y nos encontramos haciendo mercado para los trabajadores y realizando unos encargos de los mismos, ya era hora de partir cuando empezaron a parecer guerrilleros y cerraron el caserío eso era normal, cuando minutos después de un lugar lejano sonó un par de disparos a los que la guerrilla abrió fuego contra el lugar de donde se habían escuchado, mi madre me cuenta que las balas se lograban oír cuando pegaban contra las casas o cuando pasaban muy cerca eso si no lo logro recordar. Pocos días después dejamos todo y nos fuimos para la capital.

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  4. Cuando mi mamá quedó embarazada mi padre la abandonó y solo quedamos las dos. A pesar de que ella trabajaba arduamente se vio en la necesidad de dejarme un tiempo con mis abuelos, en una finca que tenían en Florencia, Caquetá. En este lugar no contábamos con servicios básicos, el agua no llegaba todos los días y no había electricidad. Mi abuelo, además de ser dueño de poca tierra, tenía ganado para producir leche y sus derivados, pero esta actividad económica nos daba a duras penas para sobrevivir. En esta época la violencia, la desigualdad y la pobreza generalizada eran fenómenos que afectaban el día a día de los campesinos y la población rural, y aunque aún hay sectores vulnerables este fue un tiempo crítico. La guerrilla llegaba todos los días a la finca, mi abuela se veía en la obligación de cocinar para ellos y atenderlos, mientras yo tenía que esconderme porque no podían saber que estaba ahí. Lo poco que generaba mi abuelo con su producción era destinado para pagar una "vacuna" que cobraban por la tierra, y él debía caminar por días para llegar al lugar donde ellos se encontraban. Después de un tiempo, a pesar de los pagos y de los esfuerzos por no perder lo que les pertenecía, mis abuelos fueron despojados de sus tierras, obligados a migrar y a empezar de cero porque lo que habían logrado quedó en manos de ellos. Este es un caso más de los miles que se desarrollaron en un escenario de conflictos que generó los índices más altos de concentración de la propiedad en este país.

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  5. La situación de injusticia vivida se remonta a nos mas de 4 años en los que en una de esas visitas espontaneas al trabajo de mis tíos que son Ingenieros, los cuales en aquella época laboraban en un pueblo en el pie del monte llanero que al ser altamente boscoso se propiciaba para la presencia de grupos guerrilleros, recuerdo bien que antes de llegar al municipio en cuestión, hicimos una parada en un campamento base, en donde por seguridad nos reportábamos y dejábamos algunas pertenencias en este campamento, desde aquel momento este tipo de acciones se me hacían raras, siguiendo mi recorrido hacia el municipio, veía a través de los cristales del automóvil, que el comportamiento de las personas no era habitual para mí, cuando llegue al pueblo, al recorrer sus calles, tuve una primera impresión de que este era un pueblo fantasma, con el paso de horas me surgieron varias preguntas a lo cual procedí a despejarlas con mis tíos, ellos contaban que este era un pueblo en donde habitaba el frente más fuerte de la guerrilla de la zona, es por esto que se tenía que andar con mucha preocupación. Una vez terminado mi recorrido por aquella zona, empecé a cuestionarme como este pueblo al ser tan alejado vivía con ciertas injusticias, como el por ejemplo tener una seguridad verdadera garantizada por el estado, tener servicios y necesarios como agua,luz,internet,gas permanentemente. Igualmente tiempo después me enteré que por falta de esta justicia, el grupo guerrillero llego a “marcar” la maquinaria de la obra, asi como amenazar de muerte y tener la necesidad de contratar guarda espaldas por parte de mis tios, debido a que la constructora se había atrasado con algunos pagos a estos grupos. Situaciones como estas son las que se siente una injusticia por a veces culpa de terceros, no se puede garantizar la vida de sus empleados, por culpa de grupos armados no se puede contar con el presupuesto total para finalizar las obras que beneficiaran al pueblo, por culpa de políticos no han garantizado una verdadera seguridad a aquella población que ha vivido masacres afectando hasta al clero.

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  6. La vivencia que voy a relatar, si bien es acorde a uno de los ítems manifestados, no ha ocurrido en el marco de mi núcleo familiar; es la historia de una compañera de trabajo que conocí hace aproximadamente dos meses. La historia data de los años 2000, en pleno auge del paramilitarismo y el narcotráfico. Una familia campesina y numerosa; una madre soltera con seis hijos a su cargo, ubicados en el municipio de Pitalito- Huila, donde la guerrilla de las FARC tenia soterrado gran parte de este territorio y los cultivos de coca eran el único sustento económico de los habitantes de esta parte del país. La situación se presentó de la siguiente manera: el gobierno nacional a cargo del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, decide iniciar el proyecto de erradicación de cultivos ilícitos y para ello, lógicamente tuvo que valerse dela mano de obra de los mismos campesinos, de tal forma que plantea un pago bastante bueno por este trabajo; por cada Hectárea de coca que una persona erradicara, el gobierno le pagaría 5 millones de pesos en efectivo. Pero como era de esperarse, por ser estos cultivos para beneficio de las FARC, ellos deciden tomar cartas en el asunto, quitándoles a los campesinos 3 de los 5 millones de pesos que recibían por la erradicación, y si ellos no cedían simplemente eran asesinados en sus propias casas frente a los ojos de todos sus familiares. Además de ello, es de apuntar que en las familias que había más de un varón, los demás eran reclutados para armarse en las filas de la guerrilla; en este caso fueron reclutados dos de los hermanos varones de mi compañera, quedando solamente ella, su hermano mayor y otras dos hermanas; a sol de hoy nadie sabe cuál es el paradero de estas dos personas. En el momento que esta familia ve que ya no puede seguir viviendo de esa forma, rezando cada día mientras se escondían debajo de las camas para no ser alcanzados por las balas de los combates que ocurrían entre el ejército nacional y el grupo subversivo, con el miedo de que en cualquier momento pudiese llegar la guerrilla a su casa y dispararles sin razón alguna, toman la decisión de marcharse de allí. Buscaron la forma de contactar a un familiar que residía en Bogotá para enviar a la mamá y las dos hermanas a vivir allá, el hermano mayor viene a probar suerte en Boyacá y mi compañera se va a vivir al departamento de Putumayo. Allí, la situación era prácticamente igual, al punto de que las personas vendían sus terrenos a precio de huevo con tal de huir de este territorio y tener algo con qué sobrevivir mientras buscaban un nuevo sitio para resurgir. Es así como mi compañera, compra una finca de 50 Hectáreas de extensión, en tan solo 2 millones de pesos! Decide iniciar una nueva vida allí, con sus tres hijos (dos mujeres y un varón al que siempre tuvo escondido en la casa de Pitalito para que los guerrilleros no lo mataran). Pero no pasaron ni dos meses, cuando nuevamente la guerrilla llegó a despojarla de su finca, que por cierto ni siquiera alcanzó a recorrer en su totalidad, y se vio en la necesidad de emprender el viaje con sus hijos y apenas lo que llevaban puesto, hacia el departamento de Boyacá donde su hermano contó con más suerte; logró conseguir trabajo y formar una familia en el municipio de Soracá donde yo resido actualmente. Aquí mi compañera de trabajo de igual forma logró rehacer su vida, y traer su mamá a vivir con ella. Hoy por hoy, esta familia por fin puede gozar de una vida digna, sin las preocupaciones de la guerra.

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